Con viejos éxitos y estrenos, Alejandro Sanz enloqueció a los 20.000 seguidores que acompañaron la presentación de su último disco
Los quince minutos de gracia fueron claves. Si el recital empezaba a la hora estipulada, la mitad de los fanáticos se perdían el ingreso de su ídolo en el escenario. Pero siempre se cuenta con esos quince minutos de impuntualidad argentina que bastaron para llenar el estadio. Alguna mala señalización hizo que miles de jóvenes tuvieran que correr todo el perímetro del José Amalfitani para llegar a sus ubicaciones justo a tiempo para gritar con las primeras notas de "Mi Peter Punk" en la voz de Alejandro Sanz, que ofreció un único recital anteayer en Buenos Aires.
El cantante es un seductor. Tiene milimétricamente estudiado cómo mover cada uno de los músculos de su sonrisa para conquistar. Cómo mirar. Qué decir y con qué voz: "Esto es un recital, así que ustedes mandan. Pidan lo que quieran". Con ese saludo inicial, ya había encantado a las 20.000 personas que esperaban desde 2008 una nueva visita. El español vino para presentar su último trabajo, Paraíso express, y, si bien las fans corearon encantadas sus temas nuevos ("Desde cuándo", "Viviendo deprisa", "Hice llorar hasta a los ángeles"), la locura que despertaban los clásicos era desbordante: "Les gustan más las viejitas, ¿no?", preguntó, intuyendo la respuesta: un sí atronador. "¿Y las nuevitas?", arriesgó después, para escuchar otro sí vociferado, la evidencia que faltaba para saber que se había ganado a ese público. "Menos mal, ya estaba sudando." Y para complacerlas, arrancó con un doblete: "Corazón partío" y "Cuando nadie me ve".
Así fue intercalando en su repertorio prácticamente todas las novedades y los más grandes éxitos de sus discos previos. "Si hay Dios", del álbum Más (1997), llegó luego de apelar a la memoria del público, que le respondió cantando íntegra la canción. Luego, otra nueva, "Lola Soledad", dedicada a "todas las mujeres valientes del mundo". A continuación, "Quisiera ser", llegó en medio de solos de guitarra muy rockeros.
Luego de Buenos Aires, el músico hará escala en Córdoba y en Corrientes antes de seguir con su Paraíso e xpress rumbo a Paraguay. Va acompañado por una escenografía muy moderna y por una banda de músicos que adquieren gran protagonismo en el show. Con la batuta de Mike Ciro, quien se destaca en la guitarra, cada uno de los integrantes de la banda logra una interacción con el público inusual para los recitales en los que el solista es la gran estrella. "No saben la alegría que tienen todos éstos de estar en la Argentina", dijo el cantante, a modo de vocero, luego de frenar un enloquecido momento instrumental encabezado por la guitarra de Ciro, apagando el amplificador. "A éste no hay quien lo pare", rió Sanz, antes de darle el ok para seguir con "No es lo mismo".
De repente, los acordes de "Back in Black", de AC/DC, sorprendieron y aportaron la cuota de rock a la noche, para la presentación de cada uno de los músicos. Entre chistes internos y solos, todos tuvieron su momento para mostrarse ante la multitud.
Por su parte, Sanz no escatimó en fórmulas de cortesía para con el público porteño. "Soy porteño de alma y hasta la muerte", dijo para recibir la ovación de todos los presentes. Y con una despedida anticipada, dejó muy en claro que volvería para el bis: "Yo entro y salgo todas las veces que me digan", prometió antes de cantar "Looking For Paradise", junto con una de sus coristas, en reemplazo de Alicia Keys, canción que se sabía era la última de la lista. Pero nadie se movió.
Con las luces apagadas, empezó a sonar el piano de cola y al iluminarse, quien estaba sentado allí no era el pianista, sino Alejandro Sanz, creando un clima romántico y casi íntimo que dejó en silencio a todo el estadio. Tras interpretar "Yo sé lo que la gente piensa", canción que no fue incluida en ningún álbum, siguió con "Lo ves", para locura de las fans, un tema que alguna vez el cantante calificó como su favorito. El bis se extendió con "Tú no tienes la culpa" y "Tu letra podré acariciar", ya con todos los músicos en escena, y luego una seguidilla de "viejitas": "Todo aquello que me diste", "Te besaré", "Amiga mía", "Y si fuera ella". Pero el público no se conformó: "¡Una más?!", se oía desde la cumbre de la platea alta. Y, como lo prometido es deuda, el madrileño cumplió y volvió a salir para interpretar "Esta tarde no te vas", que fue, a dos horas de comenzado el show, el cierre de la noche.
Fuente: La Nación
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